Pérdida de piezas dentales (II): ¿cómo te gustaría tener la boca dentro de 10 años?

Te hablamos de los efectos desencadenados de la pérdida de piezas dentales

 

Como te contábamos en un artículo anterior, acerca de cómo la pérdida de piezas dentales afecta a nuestra salud, y siguiendo el símil futbolístico, si en un buen equipo de fútbol todos los jugadores dependen de todos para obtener los mejores resultados, en la boca ocurre lo mismo con nuestro equipo de dientes y muelas.

Hoy te mostramos varios ejemplos de la codependencia que existe entre nuestros dientes y muelas.

 

Nuestros molares y premolares necesitan del trabajo previo de los incisivos y caninos para poder triturar del alimento. Cada diente o muela superior necesita de su contrario inferior para realizar su tarea y, también, se sirven del apoyo de los que tienen al lado para aunar fuerzas mientras trabajan.

Esta fuerte dependencia entre ellos es lo que inicia el mecanismo de lento colapso de una dentadura en el momento en que perdemos piezas.

 

Veamos un ejemplo clásico de la pérdida más habitual, que es la del primer molar inferior. Cuando ésta se produce, se desencadenan, entre otros, los siguientes efectos:

  1. El molar que hay detrás de él, se inclina hacia delante, dejando en ocasiones expuesta parte de su raíz, que quedara a merced de la caries al no estar protegida por el esmalte.
  2. El premolar que hay delante se volcará hacia atrás, separándose de su contiguo y exponiendo el punto de contacto que había entre ambos al ataque de la caries.
  3. El molar superior “crecerá”, ocupando el espacio del molar perdido hasta que contacte indebidamente con los inferiores, lo que provocará las temidas interferencias oclusales que, a largo plazo, pueden provocar a su vez dolor muscular y articular y / o  rotura espontánea de la pieza.
  4. Sin apenas percibirlo, empezaremos a cambiar nuestros movimientos masticatorios para compensar la pérdida, con lo que el resto de piezas sufrirán una sobrecarga que acelerará su deterioro.

O dicho de otro modo, si teníamos cuatro jugadores centrales en el campo, el árbitro ha  expulsado al central que corría por la derecha, dejando fuera de combate al otro central que acompañaba en ese sector del campo, con lo que no les llega juego a los delanteros por esa zona y los defensas tendrán que subir al centro del campo, desprotegiendo la portería…

 

Si, además, tenemos la mala suerte de que el árbitro expulsa a algún jugador más del sector izquierdo, que es de lo más habitual en pacientes que ya han perdido algún molar, el desastre va creciendo partido tras partido porque las expulsiones en esta liga tan especial son para el resto de los partidos. El desánimo y la frustración pronto aparecerán entre el resto de jugadores, que empezarán a dimitir uno tras otro hasta la desaparición del equipo…

Un ejemplo algo frívolo con el que se pretende que se vea la boca como un todo, en el que las piezas trabajan en conjunto para mantener el sistema masticatorio equilibrado y saludable. Cuando se produce una sola pérdida, se pierde ese equilibrio y comienzan una serie de cambios que afectarán al futuro de tu salud dental. Hazte esta pregunta: ¿cómo te gustaría tener tu boca dentro de diez años?

 

¿Tienes alguna consulta? Contacta con nosotros sin compromiso y te asesoraremos en lo que necesites.

 

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